martes, 6 de enero de 2015

Autodescripción.

Mirad, soy una persona que se sorprende con poco. Soy despistada, me cuesta mucho darme cuenta de las cosas, e incluso cuando cometo un error y rectifico, no asegura eso que no lo pueda volver a cometer. Soy así. Me equivoco a menudo y a lo grande. Lo sé y claro que me importa,y por supuesto que me gustaría hacer cosas por arreglarlo, pero todavía no sé hasta qué punto es eso posible.
Nunca me aclaro, me contradigo, me escondo detrás de lo relativo y me pierdo en espirales de ideas por no querer aferrarme a una sola, porque sé muy en el fondo que la razón no puede estar en una sola respuesta. O si. Pero tampoco me atrevería yo a conformarme con eso.
Soy inconformista, caprichosa, en ocasiones egoísta y cuando estoy dolida no controlo bien mis actos. Siempre me guio por lo que siento antes que por lo que pienso porque no me fio mucho de lo segundo. Y ya está.
Un día iba paseando por un pueblecito andaluz precioso y me encontré una auténtica obra de arte al lado de una fuente. Un pequeño azulejo que rezaba: 'Deja el agua correr'. Deja que todo fluya, natural aunque imperfecto. El mundo sigue girando y la vida no se acaba, todo sigue. Deja el agua correr, corre como el agua, y déjate