miércoles, 10 de mayo de 2017

No me hagáis mucho caso.

No os creáis eso de que el tiempo pone cada cosa en su sitio. Que no es definitivo, ni seguro ni ostias. No os creáis eso de que la vida es justa o injusta de esa forma tan tajante, que no.
No digáis "de este agua no beberé" o "este cura no es mi padre". Nunca se sabe.
Que hace tiempo que le perdí el sentido al tiempo.
 Que hace tiempo que no entiendo lo que vivo y sigo por lo que aún no sé si puedo llegar a vivir.
Que hace tiempo que asumo lo justo cuando no me conviene como si fuera un castigo y me alegro de las injusticias que me empeño en llamar suerte cuando no la merezco.
Hace tiempo que no entiendo nada cuando intento hacer las cosas bien, y cambio el camino recto por una Rayuela pintada en dirección a ninguna parte, con tizas color circunstancias que ya no importan porque nunca debieron ser una excusa, sino una consecuencia de mis propias decisiones.
Hace tiempo que le perdí la noción al tiempo, y no sé qué mierda de imán jodió aquella brújula que nunca intenté arreglar, al menos  a conciencia. Que siempre preferí perderme para probar suerte con lo que me encontraba.
Al final soy una cobarde que sólo sabe ser fiel a lo relativo.
Y a veces ni eso.
Estoy intentando hacer las paces con la incertidumbre. Me abraza con cariño, pero a veces me susurra secretos que me quitan el sueño. No lo puede evitar, ni yo tampoco.
Hace tiempo que perdí la noción y me siento segura en un "no lo sé" y ya. Por ahora eso es todo hasta nuevo aviso.

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