jueves, 20 de febrero de 2014

Sinceridad.

No quiero letras, de verdad. Si pudiera pedir un deseo, lo llamaría ilusión.
Y no
no es justo. Como el amor.
No me busques, no preguntes, no lo sientas.
No sientas, en serio,
de verdad.
Como todo lo que ya nos hemos dicho.
Como todos los silencios que trajeron tranquilidad.
No sientas, no lo sientas
porque yo lo siento, pero no lo siento, no he podido hacer nada más.
Ilusión no viene para quedarse por más que le suplico,
y no es que me dé por vencida
es que no vale la pena ni la derrota.
Por eso vete, o no te vayas, como cuando quiero verte y no puedo,
pero al revés.
No vale la pena dar el todo por alguien que solo puede devolver la parte.
Pensarás que la parte vale, pero no, no vale(lgo)
 no es ni justo ni suficiente.
Que ya no brotan las palabras (cielo), que no.
Que no puedo ofrecer sólo una nube a quien merece el cielo,
ni un abrazo a quien pide amor, porque es más que eso.
Y aquí se te echa de menos como aquello que fuimos
y no por aquello que no podríamos llegar a ser.
Que te echo de menos a ti, no a la idea de alguien a quien no puedo dar lo que merece.
Si quieres la flor, es toda tuya la rosa amarilla, la de aquella avenida en la que volvimos a vernos,
como las cervezas y los amaneceres que nos quedan
bebiendo, pero sin bebernos.
En ese orden.. Cervezas-amanecer-café..
Y poesía.
Esa que no hablará de besos, pero sí de querer
a nuestra manera y como más se merezca esta necesidad imposible de darte lo que tú mereces.

sábado, 1 de febrero de 2014

Es curioso el destino. Llama la atención cómo aquello que ni podíamos imaginar que fuese ocurrir lo haga.
Recuerdo la primera vez que escuché "Cartas desde el círculo polar" de Carmen Boza, y la incomprensión pero las ganas de tener a alguien por quien cantarla. Cartas desde el desamor podría llamarse, y por aquellos entonces podía hacerlo sin problemas, porque no lo conocía. Al amor propiamente dicho me refiero. La cuestión es que pasa el tiempo y ocurre. Todo llega, aunque quizás no como esperábamos.
El destino, si es que existe, puede que sea lo más caprichoso con lo que podamos encontrarnos, como los besos. Siempre he creído que lo son. Amor en forma de beso o capricho en forma de beso. Deseo en forma de beso y odio en forma de beso, y rabia y placer, y dolor y tristeza. Todos los sentimientos encontrados en forma de beso, y qué bonito parece todo de repente. Lo más irónico es que el beso más bonito es el que no se planea, como todas las cosas, quizás.
Recuerdo también que siempre quise besos bajo la lluvia y que ya no quiero más. Que hay acciones que llevan  nombres de personas incrustados, y que es imposible que sea lo mismo si ésta cambia.
Creo que estoy dejando de escribir al pasado para escribir lo que éste produce en mi en el presente. Para empezar no sé si esto supone un cambio, y para continuar si en el caso de que lo fuera sería para bien o para mal. El caso es que sea lo que sea me impulsa a escribir, y ya sólo por eso merece la pena, aunque escriba mierda. Siempre he pensado que todo aquello que te lleva a expresar tus sentimientos tiene que ser bueno en alguna medida. En fin, se llevó las ideas pero no las ganas de escribir, y ahora, solo quedan eso, letras. Ya ni siquiera palabras.